Aquí en el blog ya hemos hablado sobre el uso de frutas en la alimentación de perros y gatos: tanto de aquellas que pueden ofrecerse como premios, como de las que son tóxicas para nuestros compañeros peludos. Sin embargo, cuando hablamos de frutas como snack, suele surgir una duda frecuente: ¿puedo ofrecerlas todos los días? ¿Es mejor alternar o variar los premios?
Es importante reforzar que los snacks deben ofrecerse con moderación para evitar problemas como sobrepeso, obesidad y desequilibrios nutricionales. La recomendación general es que las calorías provenientes de premios no superen el 10 % del requerimiento energético diario del animal. Esto aplica para cualquier tipo de snack: frutas, vegetales, carnes, galletas comerciales u otros alimentos.
Por lo tanto, sí, es posible ofrecer frutas todos los días a nuestras mascotas, siempre que esto se haga de manera consciente y controlada.

Es fundamental prestar atención a las cantidades, que deben ser calculadas por un médico veterinario para evitar excesos. En caso de ofrecer más de una fruta, estas cantidades deben calcularse de forma individual, ya que el valor calórico puede variar considerablemente. Por ejemplo, el plátano contiene aproximadamente 92 kcal por cada 100 g, mientras que la sandía aporta cerca de 33 kcal en la misma cantidad.
Además, especialmente cuando se busca variar las opciones, es importante tener en cuenta las frutas que son tóxicas, como las uvas, el aguacate y el açaí, así como aquellas que pueden causar malestar si se consumen en exceso, como el limón.
En animales con ciertas enfermedades, como la diabetes, las frutas no están necesariamente prohibidas, pero su ofrecimiento debe realizarse con aún mayor precaución y siempre bajo la orientación de un médico veterinario, respetando las cantidades indicadas.
Por último, es importante recordar que la base de la alimentación de la mascota debe ser siempre una dieta completa y balanceada, adaptada a sus necesidades, ya sea comercial (alimento seco o húmedo) o casera (formulada por un médico veterinario o zootecnista especializado). Ante cualquier duda, consulte siempre a un médico veterinario de confianza.