Es común encontrar alimento para mascotas vendido a granel, es decir, fraccionado y comercializado por peso, fuera de su empaque original. Muchas personas optan por esta modalidad por diferentes motivos: precios más bajos, posibilidad de comprar cantidades menores o incluso adquirir varios tipos de alimentos al mismo tiempo. Sin embargo, esta práctica puede representar riesgos para la salud del pet.
El principal problema del alimento vendido a granel es el almacenamiento. Dentro de su empaque original, el alimento está protegido de la luz y del aire, factores que pueden oxidar sus nutrientes. Esta exposición reduce la vida útil del producto, puede afectar el aroma y el sabor, y disminuye su calidad nutricional. La degradación de los nutrientes incluso puede provocar deficiencias nutricionales.

Además, un almacenamiento inadecuado puede facilitar el contacto del alimento con hongos, insectos y plagas urbanas, como roedores y aves. Estos factores también aceleran la degradación del alimento y pueden transmitir enfermedades que van desde trastornos gastrointestinales leves, como vómitos y diarrea, hasta cuadros más graves.
Por último, el alimento a granel no siempre incluye información esencial, como fecha de vencimiento, número de lote, línea o marca del producto y perfil nutricional. La ausencia de estos datos dificulta aún más garantizar una alimentación segura y de calidad. Además, en caso de cualquier inconveniente con el producto, esta información resulta fundamental.
Por eso, para evitar riesgos y cuidar la salud de tu mascota, se recomienda adquirir el alimento en su envase cerrado y almacenarlo correctamente: protegido de la luz y de temperaturas extremas y, de preferencia, dentro de su empaque original. Ante cualquier duda, consulta siempre con un médico veterinario de confianza.